Una espina en el trasero: educación, enseñanza y castigo en el hogar mexica

Una espina en el trasero: educación, enseñanza y castigo en el hogar mexica

26 septiembre, 2020 Desactivado Por Boni Boni

Mientras que en la actualidad papá, mamá, docentes y autoridades parecen estar cada vez más limitados o indefensos ante los niños o adolescentes criados dentro de una complaciente burbuja de cristal, en la cual casi cualquier forma de corregir es vista como maltrato o factor negativo de infernales consecuencias, en la sociedad mexica, hace más de medio siglo, no había piedad para ningún mocoso y, al parecer, las medidas correctivas funcionaban.

Educación y enseñanza en el hogar mexica

Los padres criaban a los hijos para aceptar y desempeñar un rol social, así como para comportarse de la manera esperada y vivir de acuerdo con ciertos valores morales y religiosos. Para ello, daban un discurso con consejos sobre qué hacer y qué no: obedecer a los padres; respetar a la gente anciana, enferma o mutilada; no envenenar, dañar u ofender a nadie, y no tener vicios o conductas adúlteras.

Las obligaciones y las tareas eran enseñadas por el padre o la madre, según el sexo de la criatura iniciada. A los niños plebeyos les correspondía aprender un oficio y a los nobles se transmitían artes, técnicas y conocimientos para mantener su posición y riqueza. A las niñas les tocaba instruirse en el hilado y el tejido de algodón, la cocina y cualquier otra competencia para ser madre. Todos los infantes debían cumplir labores acordes con su edad.

En cuanto a los niños, a los cuatro años buscaban agua; a los cinco transportaban pequeñas cantidades de leña, paja o productos al mercado; a los seis recolectaban los granos derramados y abandonados por los mercaderes; a los trece llevaban leña y carrizos a casa, y pescaban, y a los quince iniciaban su formación institucional. Solo los nobles tenían una especie de mentor a partir de los seis años y hasta su ingreso al Calmécac.

En cuanto a las niñas, a los cuatro años ya barrían y observaban cómo se hilaba; de los cinco a los diez estudiaban y desarrollaban el hilado; a los trece molían maíz, preparaban tortillas y cocinaban; a los catorce tejían ropa, y a los quince eran internadas en un templo donde las sacerdotisas las resguardaban hasta el matrimonio. Solo las nobles tenían nanas de avanzada edad, que contribuían a su educación doméstica.

Castigo a la mexica

Quizá la enseñanza en el hogar mexica no nos sorprende mucho porque, estemos de acuerdo o no con ella, no somos tan ajenos a ese sistema. Sin embargo, el tema de los correctivos es más polémico. Los mexicas eran cruelmente creativos y no se limitaban a nalgaditas o gritos.

Desde los ocho años, los niños eran candidatos a severos castigos en caso de falta, como azotes con ortigas, punciones con espinas de maguey, pellizcos, golpes con palos, inhalación de humo de chile quemado, esclavitud y muerte. Una de las penas más elaboradas consistía en desnudar, atar y acostar en suelo húmedo al rebelde, exponiendo su cara al sol. Las niñas también recibían golpes, punciones y pellizcos, o eran obligadas a respirar el humo del chile.

Para terminar…

Si quieres saber más sobre la enseñanza mexica, consulta la tesis escrita por Mónica María Concepción Gutiérrez Aguilar y María Isabel Guadalupe Rico Candela (https://bit.ly/3kwRHcx), titulada El docente mexica (características, formación y función). Esta investigación fue presentada en julio de 1996, dentro de la Universidad Pedagógica Nacional.

Qué tan positivo o no era este modelo de crianza es una cuestión que debe responderse con cuidado y, sobre todo, con disposición a ver grises y no solo blanco o negro. Por supuesto que podemos criticar que la mujer actual sea obligada a cumplir el rol de madre y esposa abnegada, pero también debemos reconocer que rescatar la costumbre de dar aquellos consejos libres de prejuicios e imponer tareas acordes con la edad no nos vendría mal ahora.

¿Cuál será la manera adecuada de educar, enseñar y corregir? ¿Existirá solo una? ¿Eres fiel a la distopía o a la utopía, o has marcado tu propio rumbo al criar a tus hijas e hijos? Yo solo pongo sobre la mesa el tema. A ti te corresponde elegir qué tipo de hogar quieres.