La pandemia y la presión de ser productivos

La pandemia y la presión de ser productivos

1 mayo, 2020 Desactivado Por Ana Lavariega

Nos encontramos viviendo una situación que ha cambiado todo lo que conocíamos y teníamos enfrente.

Alguna vez, escuché decir que la zona de confort no era necesariamente esa donde estabas cómodo, sino la normalidad a la que simplemente te acostumbrabas –sin  necesariamente sentir comodidad en ella- y que te rehusabas a dejar porque, en cierta forma, te brindaba seguridad.

Pero de pronto, para todos, esa “comodidad” dejó de existir. Cuando creíamos tener todas las respuestas, cambiaron todas las preguntas.

El estrés por pasar largas horas estancado en un mar de autos tocando el claxon, la saturación de actividades, el café a prisa por la mañana y todo aquello de lo que nos quejábamos día con día, hoy es lo mismo que a veces hasta extrañamos.

En ocasiones me da la impresión de que nos saboteamos de tal forma, que ahora, cuando podemos tener el tiempo necesario para darnos tiempo, buscamos llenar esos espacios con más cosas que hacer.

En redes sociales circularon imágenes que decían algo como lo siguiente: si no sales de esta cuarentena con un libro leído, una habilidad aprendida, un negocio emprendido; nunca te faltó tiempo, te faltó disciplina.

Pienso que la presión de la productividad es algo que nos está haciendo daño. En estos días en que todo ha cambiado, hay quienes tienen que sobrellevar muchas cargas. Hay quienes día con día tienen que salir a laborar, porque de otra forma no tendrán un sueldo o un sustento seguro. Hay quienes tienen niños en casa y tratar con sus tareas escolares y con su energía desbordada en medio de cuatro paredes no resulta sencillo. Hay quienes tienen que trabajar o estudiar en línea, sin contar con los medios para hacerlo. Hay quienes tienen problemas de ansiedad desde antes de esta situación y enfrentan luchas personales que cada mañana representan un reto. Hay quienes viven con su maltratador y ahora tienen que verlo las 24 horas del día.

Cada uno de nosotros, a su manera, enfrenta batallas difíciles de librar. Ojalá esta pandemia nos abandone pronto, y cuando lo haga, nos encuentre más empáticos, dispuestos a escuchar, a comprender, a ayudar y a proponer nuevas formas de relacionarnos con nosotros mismos y con todo lo que nos rodea.

Pienso que lo más importante dentro de este caos, es encontrarnos con nosotros mismos, con aquello que nos permita un poco de tranquilidad, de felicidad, como sea la forma en la que la entendamos, pero sin dañar a los demás; aceptando que está bien a veces no ser productivos, lo que sea que eso signifique para cada quien.