Aprender a soltar una amistad…

Aprender a soltar una amistad…

9 diciembre, 2019 0 Por Diana M.

Puede parecer duro el siquiera pensarlo pero la romantización de la amistad puede acarrear muchos problemas para nuestra salud mental, el pensar que una amistad debe ser para siempre porque así lo juramos en alguna época de nuestras vidas puede resultar perjudicial para nosotros, y es que tenemos que aceptar que somos seres en constante cambio, que las circunstancias que vivimos nos van moldeando de una u otra forma y nos permiten desarrollar distintas estrategias para afrontar estas situaciones, eso nos va modificando y de pronto llega un punto en el que encontramos que ya no compartimos la misma perspectiva de vida con los amigos que antes considerábamos inseparables, que de pronto sus intereses distan mucho de los nuestros o que sus posturas o ideas llegan al punto de chocar con las nuestras, es ahí donde entra un sentimiento de incomodidad, un sentimiento de extrañeza que nos puede llevar a cuestionarnos ¿por qué es que de pronto siento a mi amigo como un desconocido?

Es doloroso llegar a darse cuenta de esto porque el hacerlo puede implicar el inicio de un proceso de desapego de quien antes considerábamos hasta “hermano perdido”, quienes hemos experimentado este horrible sentimiento podemos llegar a pensar que estamos equivocados, que tiene que haber alguna manera de recuperar ese vínculo que teníamos o incluso que debemos mantener la amistad para honrar la relación que antes teníamos pero ninguna de esas opciones es conveniente, pues también hay amor al soltar, también hay honor en dejar ir a alguien que ya no coincide con nuestra forma de ser y de ver la vida porque cuando intentamos aferrarnos a algo que dejó de ser como antes es cuando corremos el riesgo de empeorar la situación y que un amigo lejos de ser un amigo se convierta en un extraño incómodo, por eso debemos aprender a soltar también a los amigos que ya no pueden ni les podemos aportar más, aprender a dejarlos ir es un ejercicio complicado que a la larga resulta también beneficioso, pues podremos mirar atrás sabiendo que esa amistad que algún día tuvimos fue gratificante, enriquecedora y siempre vivirá con nosotros por el resto de nuestras vidas. El recuerdo de una buena amistad siempre será reconfortante y es ahí donde podemos honrar a nuestro amigo, en el recuerdo de lo bueno que fue coincidir en determinado momento aunque ahora ya no sea así. Tenemos que considerar siempre que este acto de dejar ir con respeto también es un acto de amor hacia nosotros y hacia nuestro amigo, permitiéndole así crecer y desarrollarse pleno en su vida y obtener para nosotros lo mismo. Aunque sea, sin lugar a dudas, un proceso doloroso, lo cierto es que una vez que has pasado por él puedes mirar en retrospectiva con tranquilidad, respeto y amor hacia el pasado  sin culpas ni arrepentimientos. Aprender a dejar ir amistades que ya no te aportan nada también es un acto de amor propio.