Tres joyas arquitectónicas conmemorativas de don Porfirio

Tres joyas arquitectónicas conmemorativas de don Porfirio

18 octubre, 2019 0 Por Boni Boni

Presentar megaproyectos mal planificados, mandar a construir obras eternas y gastar el erario público como si no hubiera mañana no es un vicio político reciente. A lo largo de la historia de México, muchos han querido construir un monumento a su ego, que opaque las obras de administraciones pasadas, coetáneas o futuras. Si bien esta forma de luchar por la supremacía política ha producido más un robo infame a la sociedad mexicana que una obra útil, en contadas ocasiones algo bueno sale.

Porfirio Díaz no fue ajeno a estos vicios, pero, pese a todo lo malo que se puede decir de su muy largo gobierno, hay que admitir que varias de las obras que ordenó construir tuvieron algún tipo de beneficio para el país. ¡Al menos no sólo se embolsó el dinero!

En esta ocasión, te presento tres íconos arquitectónicos que no hubieran visto la luz de no ser por el costoso ego de Porfirio Díaz y que nos recuerdan una época en la que se construían monumentos dignos de presumir y no suavicremas bicentenarias.

Palacio de Bellas Artes

Por el Centenario de la Independencia, Porfirio Díaz encargó este recinto a Adamo Boari. Sin embargo, él sólo intervino en la primera etapa de construcción, de 1904 a 1912, dedicada a los cimientos y el exterior de estilo art nouveau, con concreto y acero revestido de mármol de Carrara.

La Revolución interrumpió los trabajos que se reanudaron hasta 1928 con Federico Mariscal, quien empleó el art déco con ónix y mármol para los acabados del vestíbulo y los interiores. De 1932 a 1934, Alberto J. Pani impulsó la última etapa, en ésta se asignó su función como foro nacional de arte y su nombre actual. Fue inaugurado el 29 de septiembre de 1934 por Abelardo Rodríguez.

Este emblemático recinto de la CDMX, que desde el principio ha sufrido un hundimiento gradual, cuenta con espléndidas obras de arte, como los pegasos esculpidos por el español Agustín Querol y las esculturas realizadas por el húngaro Géza Rintel Maróti, cuatro figuras femeninas que rodean un águila en la cúpula central y representan el drama, el drama lírico, la comedia y la tragedia.

Monumento a la Revolución

Proyecto porfiriano de palacio legislativo neoclásico, a cargo de Émile Bénard en 1906, que fue suspendido por la Revolución. Las esculturas originales terminaron en Bellas Artes, el Monumento a la Raza y Chapultepec. De 1933 a 1938, Carlos Obregón Santacilia lo rescató con piedra volcánica. Oliverio Martínez aportó los cuatro grupos escultóricos, mezcla de arte prehispánico y cubismo, que coronan los pilares. Se constituyó como mausoleo en 1936 y se concluyó en 1938.

Simboliza y conmemora la Revolución; es el centro de la Plaza de la República; representa la arquitectura moderna y el nacionalismo; incorpora esculturas como decoración monumental, y posee características estéticas relevantes y un profundo significado.

Reloj monumental

Se ubica en el Centro Histórico de Pachuca, Hidalgo. Fue creado, con motivo del centenario de la Independencia, por Tomás Cordero y Osio, y fue construido, de 1907 a 1910, bajo la supervisión de Luis Carreón y Francisco Hernández. Su estilo neoclásico alude al jónico, el dórico y el corintio, y tiende a la corriente ecléctica.

Su torre cuenta con cuatro caras de porcelana europea con esculturas en mármol italiano de Carrara, que representan los ideales del porfiriato y cuatro momentos trascendentales: Independencia (1810), Libertad (1821), Constitución (1857) y Reforma (1859). Posee una cúpula con gruesas láminas de cobre de la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, que garantizan la resonancia, en toda la ciudad, de sus ocho campanas de bronce. Emplea bloques de piedra machihembrados unidos con azufre caliente, y tiene una maquinaria idéntica a la del Big Ben de Londres, de la misma compañía británica.

¿Qué tal? ¿Ya conocías estas tres joyas? ¿Te habías fijado con detenimiento en ellas? Esto es sólo una probadita del arte que te rodea a diario sin que te des cuenta. Por eso sueles ver a tanto extranjero recorriendo nuestras calles.